miércoles, 19 de agosto de 2009

Exigen solución a playa perdida


En cero, como si nada se hubiera hecho desde hace más de dos meses cuando dependencias federales, la empresa Dine y el gobierno del estado se comprometieran a comenzar las obras para resolver la pérdida de la playa en El Anclote, así ven los pobladores de Punta de Mita los avances.
Con todo, ven con buenos ojos la intención de certificar la playa. Por eso, para pedir que, antes de dar un paso adelante rumbo a la limpieza, se resuelva el regreso de la arena a su costa han buscado una reunión que podría concretarse el día de hoy con los titulares de la Secretaría de Medio Ambiente de Nayarit (Semanay), Luis Carlos Tapia, y de la Secretaría de Turismo en el estado, Edwin Hernández Quintero.
Así lo dio a conocer el representante de los restauranteros establecidos en El Anclote, Juan Pelayo, quien aunque aseguró que los comerciantes de la zona están dispuestos a contribuir en un proceso de certificación, ven necesario primero tener el cumplimiento de las dependencias gubernamentales en el problema que por ahora les aqueja.
“Pues hace ya más de dos meses que nos hicieron la promesa, el tiempo ha pasado y no vemos respuesta. Está muy bien lo de la certificación, pero acá tenemos un pendiente más importante. Por eso estamos buscando una reunión con Tapia y Edwin”, dijo el restaurantero.
Pelayo aseguró que el motivo para buscar las autoridades es conocer de primera mano el estado de las gestiones, pues aunque reconoce que se ha mantenido contacto con el gobierno federal, no se tiene claro qué detiene el proceso.
“Tenemos entendido que está atorado con la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), pero queremos entender muy bien qué es lo que pasa. Porque insisto, nos dijeron que en dos meses se comenzaban las obras y no pasa nada”, retomó.
El representante de vecinos, ejidatarios, comerciantes y pobladores de las comunidades de Nuevo Corral del Risco, aseguró también que la comunidad estaría dispuesta a trabajar para la certificación.
“Por supuesto que sería muy bueno, pero por ahora nos preguntamos como se daría la certificación a una playa que está destruida. Creo que si se quiere trabajar en eso hay que resolver lo de la arena primero”, concluyó.
Por su parte, el titular de la Semanay, Luis Carlos Tapia, aseguró vía conversación electrónica que el sábado pasado se sostuvieron tres reuniones con los representantes de la empresa Dine y que se alcanzó el acuerdo de que se reunirían con personal de la SCT para aclarar el procedimiento cosntructivo que seguirían para la construcción de un arrecife artificial que impida la salida de la arena de esa playa.
“Nos hemos reunido ya con la empresa, el sábado en tres ocasiones. Ellos deben ir a la SCT para aclarar el procedimiento, pues hay algunas divergencias con la SCT. Ese fue el acuerdo”, aseguró.
Tapia Pérez incluso fue más allá, al asegurar que el gobierno estatal ya cumplió con el otorgamiento de carritos de golf para que transporten al turismo desde el estacionamiento, ubicado en la carretera que lleva hacia La Cruz de Huanacaxtle.
“Ahora es el Ayuntamiento de Bahía de Banderas el que debe de resolver el asunto del estacionamiento, para poder concretar la calle peatonal ahí donde están los restaurantes. Los carritos de golf ya están desde fines de julio”, concluyó.

Sigue éxodo hacia el sur


Hace un año eran cinco compañías las que daban servicio de transporte directo desde La Jarretadera hasta Tuxtla Gutiérrez, en Chiapas; ahora son sólo tres. No es lo más grave, si bien los autobuses siguen transportando hasta el sur del país, sus corridas han disminuido drásticamente y los regresos los hacen prácticamente vacíos.
La crisis económica a escala mundial golpeó con particular fuerza a la industria inmobiliaria, esa que había logrado que más de seis mil personas llegaran a La Jarretadera para establecerse temporalmente, conseguir un trabajo bien remunerado en la construcción y, luego de hacer un ahorro, regresar a su tierra.
Eran los otros ‘mojados’, los que veían un sueldo menos apetitoso que en Estados Unidos pero condiciones más seguras, por no arriesgar la vida para cruzar la frontera y por no tener que enfrentarse a la migra.
Por lo demás no había mucha diferencia: vivían en barracas, sin baños, sin contratos ni esquema alguno de seguridad social. No había tanto dinero, pero sí mucho trabajo; como pasa del otro lado, acá también se acabó.
“No pues la verdad yo ya no vuelvo, al menos no por ahora. Tengo dos meses batallando buscando un jale y nada. Ya hasta me estaba gastando lo que iba a mandar a la casa. Luego tampoco es que quedara mucho para ahorrar. Hace un año que vine hasta dos mil 500 pesos me ganaba a la semana, ahora con trabajos querían pagar mil o mil 500”, dice Rubén, de allá por Los Altos de Chiapas, antes de abordar la unidad de Transportes Jiménez que lo llevará hasta Tuxtla.
La jornada es larga, 22 horas de trayecto con una sola parada, en Veracruz, para hacer el desayuno. El chofer se lo advierte: si no ha comido, debe hacerlo antes de que den las 16:30 y el camión salga; si ya comió, debe aprovisionarse para la cena.
“No paramos hasta Veracruz, porque si nos detenemos allá por el DF se nos complica la cosa. Además tenemos que ahorrar tiempo y gasolina, porque ahora sólo vamos a llevar doce psajeros”, dice el conductor.
Transportes Jiménez es quizás uno de los touroperadores que han logrado establecerse mejor en este servicio. Pero las cosas en los últimos dos años les han cambiado mucho. El año pasado, aunque los sueldos de los ‘chiapanecos’ iban a la baja, ellos sacaban hasta cuatro o cinco camiones en un buen sábado. Eso a pesar de que había más competencia.
“Ahora no. Ahora sólo sale un camión el sábado y otro el miércoles. Si van llenos normalmente, pero es que antes sacábamos como el triple o más de gente y eso que ahorita nos emparejamos con la competencia y estamos cobrando sólo 500 pesos el pasaje”, explica Luis, uno de los boleteros de Jiménez.
En efecto, esa empresa hace un año era la más cara, cobraba hasta 800 pesos el pasaje, aunque de pronto ofrecían descuentos y el boleto quedaba en unos 600 pesos. Eso no es lo peor, lo peor es que ahora la gente que se iba ya no regresa, como Rubén.
El cierre del comercio en La Jarretadera es un reflejo. Sí hay chiapanecos, incluso muchos se quedarán porque ya establecieron acá a sus familias; pero otros, los más, cuando se van, allá se quedan. Por eso el camión regresa va

Se quejan de CFE

Dany tiene un cibercafé en Bucerías, o lo tenía, porque la semana pasada un pico de corriente le quemó siete de sus computadoras. Con las que le quedaron el negocio ya no lo es tanto, y no sabe a quién reclamar por los daños. Su vecino, en el minisúper La Hielera, apenas doblando la esquina, perdió un refrigerador ese mismo día.
“Aquí siempre hemos sufrido de subidas y bajadas de corriente muy feas. Estamos la verdad todos muy descontentos con la Comisión Federal de Electricidad (CFE), pero a ellos no les importa; se queman nuestros aparatos y nadie nos los paga”, dice con resignación el propietario del minisúper.
Él sí que sabe a quién debería reclamar Dani por sus computadoras: a la CFE; pero también le dice que no tiene caso, que es una lucha perdida, que la compañía se va a sacudir la responsabilidad y todo el tiempo, dinero y esfuerzo invertidos en la reclamación se irán a la basura.
“Por ejemplo yo, con el refrigerador, ése. Ya lo perdí, si voy a reclamar lo primero que hacen es pedirme una factura. ¿Cómo voy a tener la factura? Ese refrigerador tiene más de 20 años. Mejor le cambié el motor y el condensador completos, así sin pelear”, explica.
Para Dani la situación no es tan sencilla, porque en La Hielera no sólo venden productos fríos, ni tampoco es su único refrigerador. Él, en cambio, lo que vende es el uso de las computadoras que ahora no sirven. ¿Qué va a vender ahora?, se pregunta.
Los dos saben en qué momento exacto perdieron su inversión. La semana pasada, la CFE realizaba reparaciones en las líneas de transmisión en un tramo de la carretera Puerto Vallarta-Tepic, un par de cuadras antes de llegar al arroyo El Indio. Al terminar, subieron las cuchillas sin mayor precaución, la brusca subida de corriente se llevó varios aparatos en manzanas a la redonda.
“Yo la verdad les tengo pavor. Me la paso todo el día pendiente por si llegan. Porque cuando lo hacen cortan la energía sin avisar y también sin avisar la regresan, ahí es cuando se queman las cosas. Entonces yo nada más los veo llegar, le bajo a todas las pastillas. Mejor eso, que andarme peleando cuando sé que no se van a responsabilizar”, insiste el dependiente del minisúper.

martes, 18 de agosto de 2009

Es privatización de playas problema en el Pacífico

A pesar de que Quintana Roo y su acelerado desarrollo turístico son el principal dolor de cabeza de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), es en el Pacífico donde la dependencia ha encontrado mayores problemas para garantizar la no privatización de las playas.
El titular de la Profepa, Patricio Patrón Laviada, aseguró que es en estados como Nayarit, Jalisco, Colima y Guerrero donde el acceso público a las playas se pierde con mayor facilidad debido a la complicada geografía de la región, que incluye grandes riscos sobre la costa.
“La privatización de las playas es totalmente ilegal, pero es regulado por varias dependencias que tenemos que entrar en coordinación. No puede haber playas privadas. Ahora, no veo el gran problema en este aspecto en Quintana Roo, más difícil y complicado son las playas del Pacífico”, aseguró Patrón Laviada.
Patrón Laviada aseguró que es la complicada geografía de la costa del Pacífico lo que mejor contribuye para que, torciendo apenas un poco la ley, se pueda impedir el acceso libre a la zona federal.
“Hay riscos y demás, que de forma natural crean playas ‘pseudoprivadas’. Por falta de cumplimiento a la ley se tapa el ingreso por los riscos, se construye pegado a éstos y desaparece la Zona Federal Marítimo Terrestre y se impide en la realidad la entrada al mar”, explicó.
No obstante, el procurador señaló que para garantizar que este tipo de acciones se den, lo más importante es obligar a los desarrolladores a cumplir con lo establecido en la normatividad del país.
“Debemos de combatir este problema. Es una de tantas omisiones que tenemos que resolver, algo que tenemos que ir haciendo con reformas a la ley y demás, pero sobre todo con una aplicación más estricta de la ley”, concluyó.

Cierran negocios en La Jarretadera

Son las doce del día en La Jarretadera, la plaza principal luce desierta y los negocios a su alrededor tienen la cortina cerrada. Salvo por una paletería, en la que hasta esa hora apenas se han vendido unas diez heladas y dos vasos de agua fresca, lo demás es silencio.
La Jarretadera es quizás la población de Bahía de Banderas en la que los pequeños comerciantes han padecido con mayor crudeza la crisis económica. Hace diez años, cuando apenas despuntaba la industria inmobiliaria en la región, era diferente, pura bonanza.
En 1999, La Jarretadera contaba, en números gruesos, con una población de siete mil u ocho mil habitantes. Entonces, grupos inmobiliarios como Mayan Palace y Paradise Village comenzaban a dar luces del giro que daría en la región la industria turística: enfocándose en los condominios de propiedad a tiempo completo.
Por su cercanía con Nuevo Vallarta, La Jarretadera se convirtió en el lugar ideal para alojar a la fuerza de trabajo que llegaba poco a poco desde los estados más al sus del país, en busca de oportunidades.
En poco tiempo unos seis mil ‘chiapanecos’, como llaman en Bahía de Banderas a todos los trabajadores de la construcción que proceden de otros estados, se instalaron en periodos temporales en aquel lugar.
“Con ellos sin duda llegaron beneficios y perjuicios. Es cierto que trajeron problemas sociales como robos o violencia, muchas veces no eran ellos, pero sí subió eso. Pero aparejado con esos perjuicios llegó un gran beneficio económico”, reconoce el presidente del ejido de La Jarretadera, Miguel Ignacio Ramírez Arreola.
Pronto, los ejidtarios establecidos en La Jarretadera comenzaron a dar un giro a sus actividades: abrían tiendas de abarrotes, licorerías, centros botaderos o fincaban habitaciones adicionales en sus viviendas para rentarlas a los trabajadores.
“Yo siempre los vi como un beneficio. Muchos me criticaban porque en mi carrnicería yo les vendía que diez pesos de bistec, que diez de otra cosa. Así de poquitos pronto se hacían cien pesos, doscientos”, dice Ramírez Arreola.
Hoy la situación es diferente. La crisis ha pegado fuertemente al sector de la construcción, porque los desarrollos se suspenden ante un mercado que cada día compra menos unidades.
Basta escuchar, por ejemplo, a quienes comercializan el desarrollo Sensara. En lo que va del presente año no han podido concretar una sola venta. Esto, por supuesto, detiene nuevas inversiones y con ello, el trabajo para los constructores escasea.
Los seis mil ‘chiapanecos’ que daban vida a La Jarretadera han ido regresando a su tierra desde hace un año aproximadamente. Con ellos, la bonanza se ha ido. A Ramírez Arreola, sus ventas en la carnicería le han caído un 30 por ciento, por ejemplo.
“Yo acá en el cibercafé veo que sí ha pegado fuerte. Se están yendo, pero afortunadamente no es devastador. Yo creo que las ventas en general se han ido hacia abajo un 30 o 40 por ciento, pero que los negocios todavía podemos subsistir”, cuenta Daniel, un ex funcionario de la Dirección de Desarrollo Económico en el municipio.
Él mismo da en el blanco cuando asegura que el sector más afectado ha sido el de las abarroteras, pero también en el de los celulares.
“A los que vendían su latita de atún, su juguito, su paquete de pan o su cervecita. A esos es a los que más les ha pegado porque eran los que más vendían. Había una tienda de abarrotes cada media cuadra y para todos había negocio. Ahora muchos están cerrando porque ya se fueron los que les compraban”, observa Ramírez Arreola.

Tendrá que esperar pronóstico de calidad del agua

El proyecto sigue vivo, aunque apenas se dio el primer paso firme. El sistema para pronosticar la calidad del agua de la Bahía de Banderas tendrá que esperar todavía un tiempo ya que apenas se conoció el resultado de la licitación para determinar quién desarrollaría el mecanismo.
Lo anterior fue confirmado por el gerente de Calidad del Agua de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), Enrique Mejía Maravilla, a pesar de que se esperaba que el sistema se pusiera ya en marcha en el marco del pasado Encuentro Nacional de Playas Limpias.
El funcionario explicó que dada la trascendencia del proyecto, desde febrero pasado, cuando se anunció el proyecto, hasta ahora se habían analizado las propuestas de diferentes centros de investigación convocados por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) para desarrollar el sistema.
“El periodo de convocatoria para que los postulantes del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), y luego el análisis de las propuestas nos han llevado todo este tiempo. Entonces se adjudicó formalmente hasta el mes pasado”, dijo Mejía Maravilla.
El gerente de Calidad del Agua señaló que resultó ganador del concurso un centro de investigación del propio organismo rector del conocimiento científico en México y que el pasado 11 de agosto ya se tuvo una reunión con los investigadores, quienes apenas comenzarán a trabajar sobre el modelo matemático para hacer el pronóstico.
“Este modelo se va a aplicar, se van a recopilar todos los datos reales, y después lo vamos a tener que calibrar; es decir, tenemos que checar si los pronósticos en realidad se cumplen. Una vez calibrado, si todo resulta bien, lo que vamos a hacer es medir en tiempo real con sensores que enviarán la información vía satélite a una computadora, para poder tener los datos de una manera continua”, explicó sobre el proceso que se seguirá antes de ponerlo a funcionar de manera pública.

Caen inversiones en Compostela

Derivado de la crisis económica mundial, los fuertes proyectos de inversión en materia de turismo que se planeaban en el municipio de Compostela han frenado su marcha, por lo que el Ayuntamiento ha dejado de percibir importantes ingresos derivados de la compra-venta de predios y los permisos de construcción que se contemplaba otorgar, reconoció el presidente municipal, Héctor López Santiago.

Preguntado sobre la condición económica del municipio, López Santiago reconoció que se está pasando por un importante bache, en un municipio donde ya de por sí la recaudación no se puede comparar con la de Bahía de Banderas.

El presidente municipal aseguró que la suspensión momentánea de importantes proyectos como el de El Capomo, impulsado por el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur), o el polémico caso de El Monteón, se suman a las cancelaciones de otros pocos proyectos de inversión que se proyectaban para este año.

Compostela, sin embargo, espera también la autorización de un crédito por parte del Congreso del Estado, para comenzar a impulsar la obra pública en la demarcación y así intentar paliar un poco los efectos de la crisis.

No obstante, aseguró que los recortes presupuestales no pueden ser motivo para disculpar una actuación pobre de la comuna en el intenso trabajo que se requiere para dotar de infraestructura al municipio.

“Desde el inicio de nuestra Administración hemos sido un gobierno innovador y creativo, que le ha apostado a la gestión permanente para multiplicar nuestros ingresos, los recursos públicos que nos permita ampliar el programa de obra pública en el municipio, así como la obra social para quienes menos tienen, lo cual se ha logrado mediante el trabajo incansable y de equipo que se ha realizado en este gobierno”, dijo.