La cita para los vecinos de Villas Miramar era el viernes a las ocho de la noche. Una hora antes comenzó el movimiento, fue en la parte de atrás, allá donde los servicios básicos, como agua y energía eléctrica son controlados por Ramiro Gómez Lizárraga. El supuesto líder arengaba entre las personas que otros aseguran ha él mismo incorporado a la colonia mediante el cobro de extrañas cuotas.
“Vayan. Vayan a la junta que están organizando para que escuchen y luego nos platiquen que dijeron”, les decía Ramiro a quienes forman su grupo de poder. Y lo hicieron, cerca de 200 personas se reunieron sobre la calle Pulpo de la polémica colonia. Los vecinos, que han ocupado extralegalmente las casas a medio construir por la inmobiliaria Inmoser, se reunieron para discutir, entre otras cosas, el futuro legal de sus promesas de compra-venta, esas que incumplió la empresa.
De pasada, el grupo opositor a quienes actualmente integran la mesa directiva de la Asociación de Colonos de Villas Miramar, hizo el llamado: el actual presidente, Ramiro Gómez y otros personajes habían estado lucrando con la situación, era hora de establecer una nueva representación, una que de verdad los defendiera.
Con esa premisa, se alzaron las voces para nombrar a los nuevos nombres. Uno a uno se presentan, Filiberto, el güero, queda como vicepresidente, el abogado que ha visitado en más de una ocasión a Paniagua, como presidente. El resto son vecinos conocidos, que aseguran apelar a la transparencia.
Las acusaciones contra Homero y Ramiro, se suceden, los de la parte norte, los que padecen el control de Ramiro, se sueltan, reconocen que su situación es inestable, que para permanecer en la colonia dependen de la puntualidad con que hagan sus contribuciones al líder. “Tenemos miedo, porque cuando nos vamos a trabajar no sabemos si al regresar vamos a encontrar a otra gente dentro de nuestra casa”, dicen uno y luego otro y luego otro más.
Entonces alguno reconoce que están ahí bajo la instrucción expresa de notificar a Gómez Lizárraga lo que en esa Asamblea acontezca. Se oye un silbido, y las voces que gritan “vámonos, vámonos” arrecian. El chiflido lo habría dado Ramiro, advierten algunos, era la señal para que se ausentaran, para reventar la asamblea y evitar que se erigiera una nueva mesa directiva.
Algunos atienden la instrucción, no todos. La presencia de vecinos con credencial de elector y promesa de compra-venta de la empresa suma unos 150, dicen los organizadores. Con los presentes se vota la institución de la nueva mesa directiva, es unánime. Ahora falta que el Ayuntamiento reconozca su representación.
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lunes, 14 de septiembre de 2009
viernes, 11 de septiembre de 2009
Denuncian abusos en Villas Miramar
Nunca imaginó que comprar una casa le resultaría como su nombre, un Rosario. La vecina de la colonia Villas Miramar exhibe los documentos de la promesa de compra-venta que le firmó la inmobiliaria Inmoser antes de desaparecer con sus depósitos y los de centenares de otras personas sin entregar las casas prometidas.
Hoy sus tribulaciones son otras, porque aunque ha ocupado una de las casas inconclusas de forma extralegal para intentar rescatar su patrimonio, hoy vive un nuevo rosario: el de complacer a la mesa directiva del Comité de Vecinos en ese fraccionamiento. El resultado una serie de abusos.
“El comité nos cobra una cuota por el agua, pero a veces nos cobran más de una vez por la misma mensualidad. Yo tengo aquí recibos que me han dado por hasta tres pagos en un mismo mes. Nunca me he negado a pagar, lo hago desde abril con el señor Homero, pero creo que es muy conveniente hacer el cambio de comité”, escribe Rosario.
Su caso, es uno de los menos agresivos, pero el de Rosario no es el único. Ayer, un grupo de colonos en las mismas condiciones que ella, se acercaron por segunda ocasión al alcalde en lo que va de la semana. En la primera, le pidieron apoyo para que personal de Servicios Públicos les acompañara en una reunión para agradecer los servicios que ya les han proporcionado y pedir atención a algunos aspectos que buscaban mejorar.
La visita de los funcionarios con este grupo fue leído como una amenaza por el comité encabezado por Homero, que el pasado miércoles acudió a denunciar ante el alcalde acoso de las autoridades.
Ayer, los inconformes con la actuación de Homero y su complicidada con Ramiro Gómez Lizárraga, a quien acusan de mantener el control sobre quién sí y quién no merece casa en la zona menos urbanizada.
La consigna de la visita de ayer: cambiar la mesa directiva. El presidente municipal les dijo que él como autoridad no podía validar nada hasta que los vecinos tomarán una resolución. Así, una asamblea con la representación de las más de 100 familias de quienes firmaron la petición que se exhibió al alcalde, se reunirán hoy a las ocho de la noche para intentar validar una nueva representación.
Sin embargo, insistieron en la comisión de diversos abusos, principalmente por la intención de manipular la ocupación de las casas por parte de Ramiro Gómez.
“Me amenaza de que si no les entrego la cantidad de tres mil pesos, me van a desalojar de la casa. Asimismo me piden la cantidad de mil 50 pesos por concepto del servicio de la luz, que se están robando del registro. Yo no quiero ser cómplice del delito y, como me niego, me amenaza que me va a sacar las cosas a la calle”, asienta también por escrito Andrés Vázquez.
Como estas historias se multiplican los abusos. El desalojo, sin facultades, por parte de Ramiro dicen es una realidad. Espera a que la gente se vaya a trabajar para ingresar y sacar todas sus pertenencias.
Además, señalan a Homero de cortar el suministro de agua en algunas casas dañando la infraestructura, rompiendo las banquetas, destruyendo las tuberías y hasta incluso provocando fugas en la red.
“Hemos intentado ingresar estas denuncias al Ministerio Público, pero no nos las reciben. Nos dicen que no pueden porque no estamos ocupando legalmente las casas, que incluso nos pueden echar de ellas cuando quieran”, señala uno de los manifestantes para matizar el trabajo de las autoridades judiciales.
Hoy sus tribulaciones son otras, porque aunque ha ocupado una de las casas inconclusas de forma extralegal para intentar rescatar su patrimonio, hoy vive un nuevo rosario: el de complacer a la mesa directiva del Comité de Vecinos en ese fraccionamiento. El resultado una serie de abusos.
“El comité nos cobra una cuota por el agua, pero a veces nos cobran más de una vez por la misma mensualidad. Yo tengo aquí recibos que me han dado por hasta tres pagos en un mismo mes. Nunca me he negado a pagar, lo hago desde abril con el señor Homero, pero creo que es muy conveniente hacer el cambio de comité”, escribe Rosario.
Su caso, es uno de los menos agresivos, pero el de Rosario no es el único. Ayer, un grupo de colonos en las mismas condiciones que ella, se acercaron por segunda ocasión al alcalde en lo que va de la semana. En la primera, le pidieron apoyo para que personal de Servicios Públicos les acompañara en una reunión para agradecer los servicios que ya les han proporcionado y pedir atención a algunos aspectos que buscaban mejorar.
La visita de los funcionarios con este grupo fue leído como una amenaza por el comité encabezado por Homero, que el pasado miércoles acudió a denunciar ante el alcalde acoso de las autoridades.
Ayer, los inconformes con la actuación de Homero y su complicidada con Ramiro Gómez Lizárraga, a quien acusan de mantener el control sobre quién sí y quién no merece casa en la zona menos urbanizada.
La consigna de la visita de ayer: cambiar la mesa directiva. El presidente municipal les dijo que él como autoridad no podía validar nada hasta que los vecinos tomarán una resolución. Así, una asamblea con la representación de las más de 100 familias de quienes firmaron la petición que se exhibió al alcalde, se reunirán hoy a las ocho de la noche para intentar validar una nueva representación.
Sin embargo, insistieron en la comisión de diversos abusos, principalmente por la intención de manipular la ocupación de las casas por parte de Ramiro Gómez.
“Me amenaza de que si no les entrego la cantidad de tres mil pesos, me van a desalojar de la casa. Asimismo me piden la cantidad de mil 50 pesos por concepto del servicio de la luz, que se están robando del registro. Yo no quiero ser cómplice del delito y, como me niego, me amenaza que me va a sacar las cosas a la calle”, asienta también por escrito Andrés Vázquez.
Como estas historias se multiplican los abusos. El desalojo, sin facultades, por parte de Ramiro dicen es una realidad. Espera a que la gente se vaya a trabajar para ingresar y sacar todas sus pertenencias.
Además, señalan a Homero de cortar el suministro de agua en algunas casas dañando la infraestructura, rompiendo las banquetas, destruyendo las tuberías y hasta incluso provocando fugas en la red.
“Hemos intentado ingresar estas denuncias al Ministerio Público, pero no nos las reciben. Nos dicen que no pueden porque no estamos ocupando legalmente las casas, que incluso nos pueden echar de ellas cuando quieran”, señala uno de los manifestantes para matizar el trabajo de las autoridades judiciales.
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miércoles, 2 de septiembre de 2009
Trabaja ejido en demanda contra Zar
“Nos deben, por el derecho al tanto, unos 500 mil pesos”, asegura Guaqdalupe Flores, presidente del comisariado ejidal de San Vicente, cuando se le toca el tema del hotel Zar. Y es que luego de denunciar que el ejido no estaba enterado de la enajenación, por lo que se consideraba a esa parcela aún dentro de su inventario (Tribuna de la Bahía, 24 de junio de 2009), ayer anunció que esta semana sostendrán reuniones con sus abogados para analizar las estrategias legales que seguirán para hacer valer su derecho sobre ese predio.
“El terreno es ejidal, es propiedad del ejido, así quedó asentado en la reunión de 1995 donde se señala el dominio pleno de ese terreno. El posesionario, de nombre Ramón, fue adoptado como ejidatario. Entonces, él vendió a Zar, pero nunca notificó al ejido de la venta, por lo tanto siguen en nuestro inventario”, dijo entonces Lupe Flores.
En abril, cuando se hizo público en una sesión de Cabildo que el hotel se había construido a pesar de no contar con el cambio de uso de suelo pues se solicitaba la autorización de enviar a consulta pública el Plan Parcial de Urbanización, comenzaron a saltar las irregularidades.
Además de evidenciarse la falta de actuación de los supervisores municipales para impedir una obra sin licencias; después saltó a la luz que el constructor ya había intentado someter a consulta el Plan Parcial en la administración de Jaime Cuevas Tello, sin suerte, pues los ediles habían detectado que ya había comenzado a construir sin los permisos y pedían que el desarrollador explicara esa actitud ante el Cabildo y detuviera las obras hasta en tanto se obtuviera el cambio de uso de suelo, antes de dar un paso más adelante.
Fue hasta junio pasado, incluso concluida la consulta pública, que el ejido se enteró de la construcción del hotel que además ya estaba listo para entrar en operación. A partir de entonces comenzó a investigar la situación legal del predio y hoy, aseguran, encuentran una falsa declaración en sus documentos.
“En el acta notarial de la sesión de derechos los interesados declaran que han enterado al ejido de la transacción. Pero eso no es cierto, lo sostienen pero no le presentan al notario ningún documento probatorio. No hay ningún papel tampoco en el ejido. Lo que pasa es que no basta que le digan a alguien, de palabra, tienen que enterar por escrito y además pagar al ejido para que ceda su derecho al tanto”, explica ahora, con mayor conocimiento el líder campesino.
También advierte que desde ayer se reúnen con sus abogados para definir cómo van a proceder. Y aunque no descarta una demanda y llevarlos a juicio, asegura que antes buscarán un acercamiento para solventar la situación.
“De que nos deben nos deben, por lo menos unos 500 mil pesos, y van a pagar. Ya sea que lleguemos a un acuerdo o nos vayamos por la vía legal, pero van a tener que cumplir con esa obligación o nos quedamos con la tierra”, concluyó.
“El terreno es ejidal, es propiedad del ejido, así quedó asentado en la reunión de 1995 donde se señala el dominio pleno de ese terreno. El posesionario, de nombre Ramón, fue adoptado como ejidatario. Entonces, él vendió a Zar, pero nunca notificó al ejido de la venta, por lo tanto siguen en nuestro inventario”, dijo entonces Lupe Flores.
En abril, cuando se hizo público en una sesión de Cabildo que el hotel se había construido a pesar de no contar con el cambio de uso de suelo pues se solicitaba la autorización de enviar a consulta pública el Plan Parcial de Urbanización, comenzaron a saltar las irregularidades.
Además de evidenciarse la falta de actuación de los supervisores municipales para impedir una obra sin licencias; después saltó a la luz que el constructor ya había intentado someter a consulta el Plan Parcial en la administración de Jaime Cuevas Tello, sin suerte, pues los ediles habían detectado que ya había comenzado a construir sin los permisos y pedían que el desarrollador explicara esa actitud ante el Cabildo y detuviera las obras hasta en tanto se obtuviera el cambio de uso de suelo, antes de dar un paso más adelante.
Fue hasta junio pasado, incluso concluida la consulta pública, que el ejido se enteró de la construcción del hotel que además ya estaba listo para entrar en operación. A partir de entonces comenzó a investigar la situación legal del predio y hoy, aseguran, encuentran una falsa declaración en sus documentos.
“En el acta notarial de la sesión de derechos los interesados declaran que han enterado al ejido de la transacción. Pero eso no es cierto, lo sostienen pero no le presentan al notario ningún documento probatorio. No hay ningún papel tampoco en el ejido. Lo que pasa es que no basta que le digan a alguien, de palabra, tienen que enterar por escrito y además pagar al ejido para que ceda su derecho al tanto”, explica ahora, con mayor conocimiento el líder campesino.
También advierte que desde ayer se reúnen con sus abogados para definir cómo van a proceder. Y aunque no descarta una demanda y llevarlos a juicio, asegura que antes buscarán un acercamiento para solventar la situación.
“De que nos deben nos deben, por lo menos unos 500 mil pesos, y van a pagar. Ya sea que lleguemos a un acuerdo o nos vayamos por la vía legal, pero van a tener que cumplir con esa obligación o nos quedamos con la tierra”, concluyó.
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